LA NADA es el estado preciso en que me sumerjo después de besarte
de mirarte, de mirar cómo te vas
cómo se aleja tu reflejo de mi mar
cómo se hunden mis pupilas en el viento
cómo se queda la conciencia animal de mi verde corazón ya muerto.
Te extraño, te odio y quiero besarte; aunque claro, seguro tú ya lo sabes.